El sello de la mujer es vivir cada situación del día, cada relación, cada tarea, integrando en ello lo que le es más propio: su interioridad, su capacidad para el encuentro personal, su “alma”. Esta alma es la que tenemos que seguir potenciando, fortaleciendo.
Hoy, cuando nuestro mundo está inmerso dentro de “relaciones y encuentros virtuales”, el llamado urgente es rescatar el “alma” femenina, que habla de entrega personal, de calidez, de hogar.
Necesitamos el tiempo y orden necesario para encontrarnos con nosotras mismas y lograr conectar nuestro interior con lo exterior. Que todo lo nuestro sea expresión del mundo interior; que nuestro modo de relacionarnos con los demás, nuestros gestos y palabras, sea expresión de la riqueza que llevamos por dentro. Es lograr esa anhelada armonía entre lo que pensamos, hacemos y queremos.
Toda persona lleva en su ser un profundo anhelo de alcanzar armonía e integración entre lo que piensa, dice y hace, para así sentirse en paz. Todos tenemos en el corazón la semilla de ese anhelo de pureza; ser esa personalidad vigorosa, coherente y libre interiormente.
La pureza de corazón de una persona se manifiesta de forma natural en sus actitudes, en la búsqueda de la verdad y en su comportamiento en general. Así, todo su ser y actuar son auténticos y transparentan dignidad y nobleza.
Para poder sentirnos en armonía debemos educar nuestro corazón, educarnos en el amor, esforzarnos por cultivar vínculos personales sanos y profundos (afectivos).
Sin esos vínculos, será prácticamente imposible alcanzar ese orden interior, esa pureza auténtica que debe marcar el corazón (el núcleo de nuestro ser).
La mujer es la que le da a su hogar, a su trabajo y en general a todos los ambientes en que se
desarrolla, esa calidez y acogimiento que es propio y característico de SER mujer.
¿Cómo lo hace? Saliendo al encuentro del otro, se pone en acción… entregándose ella misma en
su totalidad. Lo hace con su corazón, con su pensamiento y con su voluntad.
TODA ella está al servicio de esa entrega, una entrega que mira el conjunto de las cosas; pero
que tiende al encuentro personal porque va más allá de las obras y las ideas. Establece vínculos
porque tiene la capacidad de comunicarse y ponerse en el lugar del otro, hasta sacrificarse por
ellos.
Lograr una re-conexión de la mujer con su propia esencia femenina, con su verdad a través del desarrollo de la espiritualidad. Que la mujer redescubra un poder interior que proviene directamente del cultivo de su ser femenino, de la nueva feminidad. Todo lo anterior a partir del aceptar y abrazar la propia verdad, logrando conectar con su esencia femenina y despertar todo su poder, para caminar hacia armonía interior.
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"Mujer, toda alma"
"Mujer, toda entrega"
"Mujer, toda pureza"
"Mujer, el camino está en ti"
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"Mujer, toda entrega"
"Mujer, toda pureza"
"Mujer, el camino está en ti"
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